HISTORIA DE AMOR:
LO NATURAL ES TENER MIEDO...
En situaciones extremas me suelo sentir como niño, abandono todas las preocupaciones y no me importa nada, en ese momento quiero divertirme, esa es la idea, disfrutar el momento. Muchas veces tomamos decisiones apresuradas, de momento; si bien es cierto en algunas ocasiones sabemos que cosas nos pueden suceder y tenemos preparadas las formas de actuar ante el posible problema, para resolverlo de la mejor manera; casi siempre cambiamos los planes en ese instante y acabamos siendo espontáneos; ahora bien, créanme o no, la espontaneidad en el amor siempre es buena, tan importante desde que la conoces hasta cuando tengan cincuenta años juntos, a mi me pasó así...
- Jajaja - escuché detrás mío?, delante mío? o acaso esa carcajada me da vueltas la cabeza, no lo entendí hasta 10 segundos después que parecieron millones de años.
Fue extraño, en ese tiempo analice qué es lo que debería hacer, obviamente también lo que no debería hacer, se me pusieron en frente todas mis experiencias anteriores, y creo que sabía que era lo que tenía que hacer, voltear y sonreír me parecía lo más idóneo en ese momento, y luego empezar saludándola, sería lo ideal, para luego presentarme y esperando que ella haga lo mismo, ahí esperaría su sonrisa, esa tan rica expresión de ternura y esa calidez que irradiaba, eso dirigido hacia mi, simplemente me haría sentirme diferente, especial. Pero también me puse en la situación de que haría si no me respondía de la misma forma, entonces sabría que todo se habría acabado y podía entrar en la mayor depresión de toda mi vida y hubiese llorado, o simplemente hubiese llorado.
Pero en ese momento estaba con mente positiva y no iba a dejar que se lleve una mala impresión mía, entonces sabiendo esto, pensé en que era lo que podía decirle después de saber su nombre, le preguntaría qué es lo que... qué le..., lamentablemente soy muy bueno preguntando tonterías, pero preguntar para lucir interesante ante alguien, no era lo mío; lo bueno que tenía tiempo de pensar en las preguntas, entonces me vestí de creativo y empecé, le preguntaría cómo estaba, si nadie la acompañaba, si podía acompañarla, luego qué le gustaba hacer, qué es lo que más le gusta de eso, qué color le gusta y millones de cosas más; ya tenía todo planificado, me sentía muy bien, simplemente tenía que empezar por la primera pegunta, y lo iba a hacer, ahí estaba, dispuesto a preguntarle, a empezar con el plan, sabía que tenía que hacerlo, tenía que empezar ya, pero algo me sucedía, no podía abrir la boca, no podía decir nada, es tan fácil en tu cabeza, a la hora de la verdad te entra algo, supuse que era timidez, temor a algo, ahora creo que lo natural es tener miedo en estas situaciones, siempre existirán posibles reacciones, pero nosotros queremos que sea la que tanto anhelamos, pero en el fondo sabemos que puede pasar lo peor, por eso muchas veces no nos animamos a hacer muchas cosas.
En este triste caso mío, había pasado mucho tiempo y sabía que tenía que hacerlo a como de lugar, así que bueno, era ahora o nunca, sin pensar mucho las cosas, me mandaba con todo!.
- ¿Cóm...
- ¿Por qué me miras así?- me interrumpe, me dice, me pregunta, me deja perplejo, no sé si puedo responder, es que acaso empecé mal, no tengo nada preparado contra eso!.
- Hola - es lo único que atino a decir.
- Creo que te quedaste en shock - no sé me ocurre nada para decir.
- S...i... e... es... eso creo - digo tartamudeando, es que acaso el día más fantástico de mi vida se está convirtiendo en el peor, quiero morir por hoy.
- Jajaja, parece que viste un fantasma.
- Acaso no te das cuenta que me interesas!- pienso, supongo que estoy quedando como un estúpido - no, naa, sólo me hiciste recordar algo - creo que regreso a la realidad.
- Ah, qué será? - con una sonrisa picaresca.
- Jajaja, naa - continúo sin saber de qué hablar - bueno hola - extiendo la mano, y ahora me doy cuenta lo estúpido que fui.
- Hola - responde el apretón de manos.
- ¿Estudias acá? - se nota que la estupidez no se va rápido.
- Si, y creo que tu también ¿no?
- ¿Sarcasmo?
- Jajaja, una bromita
- Jajaja, ah ok
-...
-...
Los segundos se hacen horas.
- Bueno avanzamos? - señalando el camino
- Claro - me sentí tan confundido, nada es como lo planeado.
- Y qué tal las clases hoy?
- Todo tranquilo - parecía que me estaba reponiendo del mal comienzo - y tu?
- Igual, escuchando clases normal. Y cómo te llamas?
- Hemos estado todo el camino hablando y recién preguntas mi nombre, jajaja - no sabía si reírme o sonrojarme, igual me pasaron las dos cosas. - Me llamo...
Dije que la espontaneidad era buena y queda demostrado para mi que no siempre es bueno tener un plan, ese día me hubiese contentado solo con que me diga hola, pero seguimos cruzando frases, así que me llevó a algo bueno, ahora sabía como entonaba todas las letras, palabras, ya no sólo la imaginaría con una frase o una carcajada, ahora sabía mucho más y podía soñar más. Creo que me repuse bien del primer tropezón; dije cosas, pregunte cosas que simplemente se me ocurrieron de momento, total, el miedo no puede contra el amor.
Obviamente no llegó a decirme su nombre, siempre suceden cosas imprevistas...
- Me llamo...
- Hola amor.
- Jajaja - escuché detrás mío?, delante mío? o acaso esa carcajada me da vueltas la cabeza, no lo entendí hasta 10 segundos después que parecieron millones de años.
Fue extraño, en ese tiempo analice qué es lo que debería hacer, obviamente también lo que no debería hacer, se me pusieron en frente todas mis experiencias anteriores, y creo que sabía que era lo que tenía que hacer, voltear y sonreír me parecía lo más idóneo en ese momento, y luego empezar saludándola, sería lo ideal, para luego presentarme y esperando que ella haga lo mismo, ahí esperaría su sonrisa, esa tan rica expresión de ternura y esa calidez que irradiaba, eso dirigido hacia mi, simplemente me haría sentirme diferente, especial. Pero también me puse en la situación de que haría si no me respondía de la misma forma, entonces sabría que todo se habría acabado y podía entrar en la mayor depresión de toda mi vida y hubiese llorado, o simplemente hubiese llorado.
Pero en ese momento estaba con mente positiva y no iba a dejar que se lleve una mala impresión mía, entonces sabiendo esto, pensé en que era lo que podía decirle después de saber su nombre, le preguntaría qué es lo que... qué le..., lamentablemente soy muy bueno preguntando tonterías, pero preguntar para lucir interesante ante alguien, no era lo mío; lo bueno que tenía tiempo de pensar en las preguntas, entonces me vestí de creativo y empecé, le preguntaría cómo estaba, si nadie la acompañaba, si podía acompañarla, luego qué le gustaba hacer, qué es lo que más le gusta de eso, qué color le gusta y millones de cosas más; ya tenía todo planificado, me sentía muy bien, simplemente tenía que empezar por la primera pegunta, y lo iba a hacer, ahí estaba, dispuesto a preguntarle, a empezar con el plan, sabía que tenía que hacerlo, tenía que empezar ya, pero algo me sucedía, no podía abrir la boca, no podía decir nada, es tan fácil en tu cabeza, a la hora de la verdad te entra algo, supuse que era timidez, temor a algo, ahora creo que lo natural es tener miedo en estas situaciones, siempre existirán posibles reacciones, pero nosotros queremos que sea la que tanto anhelamos, pero en el fondo sabemos que puede pasar lo peor, por eso muchas veces no nos animamos a hacer muchas cosas.
En este triste caso mío, había pasado mucho tiempo y sabía que tenía que hacerlo a como de lugar, así que bueno, era ahora o nunca, sin pensar mucho las cosas, me mandaba con todo!.
- ¿Cóm...
- ¿Por qué me miras así?- me interrumpe, me dice, me pregunta, me deja perplejo, no sé si puedo responder, es que acaso empecé mal, no tengo nada preparado contra eso!.
- Hola - es lo único que atino a decir.
- Creo que te quedaste en shock - no sé me ocurre nada para decir.
- S...i... e... es... eso creo - digo tartamudeando, es que acaso el día más fantástico de mi vida se está convirtiendo en el peor, quiero morir por hoy.
- Jajaja, parece que viste un fantasma.
- Acaso no te das cuenta que me interesas!- pienso, supongo que estoy quedando como un estúpido - no, naa, sólo me hiciste recordar algo - creo que regreso a la realidad.
- Ah, qué será? - con una sonrisa picaresca.
- Jajaja, naa - continúo sin saber de qué hablar - bueno hola - extiendo la mano, y ahora me doy cuenta lo estúpido que fui.
- Hola - responde el apretón de manos.
- ¿Estudias acá? - se nota que la estupidez no se va rápido.
- Si, y creo que tu también ¿no?
- ¿Sarcasmo?
- Jajaja, una bromita
- Jajaja, ah ok
-...
-...
Los segundos se hacen horas.
- Bueno avanzamos? - señalando el camino
- Claro - me sentí tan confundido, nada es como lo planeado.
- Y qué tal las clases hoy?
- Todo tranquilo - parecía que me estaba reponiendo del mal comienzo - y tu?
- Igual, escuchando clases normal. Y cómo te llamas?
- Hemos estado todo el camino hablando y recién preguntas mi nombre, jajaja - no sabía si reírme o sonrojarme, igual me pasaron las dos cosas. - Me llamo...
Dije que la espontaneidad era buena y queda demostrado para mi que no siempre es bueno tener un plan, ese día me hubiese contentado solo con que me diga hola, pero seguimos cruzando frases, así que me llevó a algo bueno, ahora sabía como entonaba todas las letras, palabras, ya no sólo la imaginaría con una frase o una carcajada, ahora sabía mucho más y podía soñar más. Creo que me repuse bien del primer tropezón; dije cosas, pregunte cosas que simplemente se me ocurrieron de momento, total, el miedo no puede contra el amor.
Obviamente no llegó a decirme su nombre, siempre suceden cosas imprevistas...
- Me llamo...
- Hola amor.
